Los pañales son uno de tantos elementos desconocidos para los padres primerizos. ¿Cómo lidiar con ellos?
Se impone no comprar en grandes cantidades. Las razones son de sentido común, que debe reparar en los siguientes hechos.
1. Hay un nuevo ser que nunca ha usado un pañal. ¿Cómo saber cual le gustará más?
2. Hay unos viejos seres que probablemente nunca le han puesto un pañal a alguien. ¿Cómo saber cual les gustará más?
Siguiendo la filosofía que se aplica al uso de las máscaras de oxígeno en los aviones, comentaré a partir del punto dos.
Cambiar pañales es una de mis tareas. Es mi momento con Isabel. Es simple, si la madre da teta, yo limpio. Así todos establecemos vínculos. Lamentablemente mi permiso postnatal sólo duró dos semanas. Así que sólo tengo derecho a unos pocos cambios al día.
Cuando Isabel llegó a casa por primera vez, hice un cambio de pañal de prueba. Eran condiciones ideales. Isabel estaba tranquila y en realidad su pañal no necesitaba ser cambiado.
Fue todo un éxito. Recomiendo a tod@s l@s nuev@s que hagan simulacros de este tipo. Un poco más tarde ese mismo día, Isabel necesitó un cambio de verdad. En esa segunda ocasión habíamos esperado mucho y me costó un poco limpiarla. Obviamente comenzó a llorar, lo cual puso nerviosa a Roxana y provocó un regaño injusto para mí.
Menos mal que habíamos hecho el simulacro. No quisiera haber tenido que aprender cual es la parte de adelante del pañal con Isabel llorando y Roxana regañándome. Probablemente hubiese sido mi último cambio de pañal. Debut y despedida.
La destreza se adquiere rápidamente. O más bien, tu hij@ se acostumbrará a tu torpeza rápidamente ;-)
Aquí es donde comento, al principio utilizamos dos marcas de pañal. Al final nos decidimos en base al que nos daba más facilidad para ponerlo, era más estilizado y le ajustaba mejor. Además, por ser los primeros días hubo que considerar el asunto del ombligo. Valió la pena tomarse esas molestias.
En cuanto al asunto uno, un tipo de pañal particular podría haber sido molesto para Isabel. No fue el caso, pero había que considerarlo.
Hoy en día el ritual del cambio de pañal es así. Comienza con una señal auditiva, olfativa o visual. Sigue un lavado de las zonas que presentan problemas. Usamos un jabón estándar para recién nacido. Luego de secar bien, usamos vaselina y ponemos el pañal nuevo.
Así de simple. Debo decir algo sobre el uso de las toallitas húmedas. Están bien para cuando se está afuera, pero no recomiendo usarlas en casa. En nuestra opinión, contienen demasiados elementos aromáticos. Creemos que su uso constante puede dañar la piel del recién nacido, lo que terminaría obligándonos a usar cremas más y más raras y costosas. Prefiero gastar en pañales y jabón.
Hasta hoy, seis semanas luego de nacer, Isabel ha gastado 12 paquetes de pañales y medio (20 pañales cada uno). Un total de 250 pañales. Un promedio de 41,6 pañales a la semana o 5,95 (6) pañales diarios.
Como salimos mucho, también ha gastado dos paquetes de toallas húmedas. Les debo los tamaños, no me acuerdo.
Ya hemos comprado el primer paquete de pañales de la talla siguiente (pequeño). Una cosa que aprendí es que una forma de medir la talla de los pañales es por el peso del usuario. Evidentemente es una forma muy burda de hacerlo.
Isabel se acerca al peso límite, pero los pañales de recién nacido aún le quedan y, lo más importante, los de la talla siguiente le quedan muy grandes. Seguiremos comprando de uno en uno los paquetes de pañales talla recién nacido.
domingo, 28 de octubre de 2007
Isabel y los pañales: cero a seis semanas
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José Antonio
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domingo, octubre 28, 2007
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domingo, 21 de octubre de 2007
Rutina alimenticia de un día: semana uno
Luego de una semana de la vida de Isabel, aproximadamente un mes atrás, decidimos llevar el control de las actividades básicas desarrolladas por ella. Comer y excretar.
Como no podemos saber cuanto come Isabel, la técnica de contar y pesar los pañales nos permite constatar que lo está haciendo en cantidad suficiente. Unos pañales pesados indican que algo está pasando por su sistema digestivo. Ésto último fue una observación de alexandroxida.
El registro de frecuencia y duración de tomas nos permitiría tener conciencia de la evolución de los hábitos alimenticios de Isabel. Decidimos hacerlo porque los primeros días son tan exigentes como fáciles de olvidar. Publico estos datos hoy, cuando nos disponemos a repetir la rutina de medidas. Ha transcurrido un mes. Creo que los resultados serán comparativamente sorprendentes.
Comenzamos a llevar el registro a las cinco de la mañana. Lo extendimos por veinticuatro horas. Esto fue lo que encontramos.
Comidas (hora y duración en minutos).
05:00 - 30
08:20 - 10
08:40 - 30
10:15 - 15
10:35 - 15
12:40 - 10
13:30 - 10
14:00 - 20
15:40 - 10
17:35 - 05
19:30 - 10
19:50 - 10
20:30 - 60
21:35 - 20
23:15 - 05
Pañal (hora y peso en gramos).
05:30 - 115
08:30 - 60
10:10 - 60
12:50 - 130
18:00 - 60
20:15 - 60
22:00 - 70
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José Antonio
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domingo, octubre 21, 2007
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lunes, 24 de septiembre de 2007
Las tres preguntas
Después de algunas lecturas y la experiencia de los primeros días, pienso que el mejor ambiente posible para Isabel, en este primer período, es aquel que sea lo más tranquilo posible.
Luz suave, poco ruido y poca gente.
Hemos iniciado la segunda semana preocupados en la rutina para Isabel.
Cuál, cuándo y cómo son las preguntas.
Cuál:
La rutina debe ser tal que sea factible de seguir para Isabel. La clave de esto es entender sus posibilidades según se va desarrollándo.
Cuándo:
Es la segunda parte del cuál. Es el según se va desarrollando. En realidad se trata de entender qué cosas es capaz de hacer hoy. Porque el problema siempre es el hoy. Así que el cuándo es una pregunta tramposa. Vuelve a ser el cuál, o el qué. Qué vamos a hacer hoy, anticipando al qué haremos mañana.
Cómo:
Una vez que establecemos un objetivo, la nueva pregunta es el camino para lograrlo. Si el cuál es la estrategia, el cómo es la táctica. Hay una sutil diferencia entre ellas y muchas veces no la comprendemos bien.
Nuestro primer objetivo:
Isabel debe dormir más y no mostrarse tan excitada en las tardes.
Isabel puede dormir hasta 2 y 1/2 horas entre toma y toma, pero no lo hace siempre. A veces, duerme una hora. En las mañanas se le ve tranquila, puede estar sola hasta por media hora. Hacia la noche se le ve más inquieta y llorona. Sin embargo, entrada la noche vuelve a ser más tranquila.
Ya tenemos un cuál para esta semana. La estrategia es bajar esa excitación de Isabel en las tardes.
La táctica ha sido tranquilizar al máximo el ambiente. Ha funcionado a medias. Mañana habrá nuevas ideas. Sin embargo, será un día duro. Tenemos que ir a su primera revisión pediátrica. Habrá que salir a la calle y un montón de excitación.
Además, no habrá baño de sol a las nueve, su momento de mayor relax. Adiós proto-rutina
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José Antonio
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lunes, septiembre 24, 2007
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sábado, 22 de septiembre de 2007
Lactancia materna: Semana uno
Es domingo, 10:15 pm. Isabel acaba de cumplir seis días de nacida. Me parece que es un buen momento para hacer una revisión de lo que ha sido esta primera semana de vida.
Últimamente a donde quiera que voy, escucho maravillas sobre la lactancia materna y sus bondades. Sin embargo, sospecho que no es posible que las enfermeras del retén de una maternidad dejen de dar teteros de una solución glucosada a los recién nacidos. No importa si los padres estos niños se lo piden de forma explícita. Estos teteros tienen dos propiedades muy deseables:
1. Mantiene (vivos) a los recién nacidos
2. y silenciosos, para que las personas del retén no tengan que soportar sus lloros todo el tiempo.
Dada esta situación, insistimos en tener a Isabel en la habitación de la clínica cuanto antes y que se quedara con nosotros el mayor tiempo posible. Con esto Roxana tuvo la oportunidad de dar pecho a la pequeña desde muy poco tiempo de nacida y pudimos evitar algunas tomas de tetero glucosado.
Contra la recomendación de amigos y gineco-obstetra, la niña se quedó con nosotros también durante la segunda noche de clínica. Fue una experiencia interesante. Sabíamos que sería difícil. Sería como el primer día en casa. Pero tendríamos una ventaja. De tener una situación incontrolable con Isabel, podíamos llamar al retén para que se la llevaran y lo "resolvieran".
La niña lloró bastante. Vinieron las preguntas: Hambre? Gases?
Sabiendo que no llamaríamos al reten y luego de llegar al borde de nuestros nervios resultó ser un gas. Lo habíamos logrado. Dormimos el resto de la noche con una gran satisfacción.
El día de regreso a casa (miércoles) transcurrió sin problemas hasta la noche. Entonces la niña lloró realmente mucho. Siempre defenderé la siguiente teoría para explicar la situación, es más fácil chupar un tetero glucosado que la teta de una madre primeriza.
Aunque sentí algo parecido a la desesperación aquella noche, siempre tuve seguridad de dos cosas:
1. Isabel entendería que lo del tetero quedó atrás y que tendría que esforzarse más por su alimento.
2. El proceso de chupar en la teta de su mamá estimularía la producción de más leche materna. Al cabo de un tiempo (?) ésta sería mucho más abundante, al punto de gotear de los pezones de Roxana.
Tuvimos suerte. Al día siguiente (jueves) Isabel tuvo un sueño más continuo. Más aún, la producción de leche de Roxana se ha hecho abundante para el fin de semana. Algunos datos numéricos:
1. Cambios de pañal: seis diarios. Un buen dato para saber si la niña está recibiendo leche (al principio no se ve fácilmente) es que los pañales estén pesados. Para el fin de semana el peso de las deposiciones de Isabel está entre los 50 gr y 90 gr.
2. Deposiciones "solidas": El primer día en casa cambiamos un pañal con meconio. Luego de dos días sin ningún residuo sólido en el pañal, éste apareció para quedarse. Color casi dorado.
3. Frecuencia de las tomas: en las noches Isabel pasa entre dos horas a dos horas y media entre cada toma. En el día puede ser más frecuente.
Terminamos esta semana con un éxito incuestionable en materia de lactancia materna. Sin embargo, ahora nos plateamos nuevas metas.
1. Comenzar una rutina. Hasta ahora el énfasis estuvo en garantizar que la niña se esté alimentando bien y en suficiente cantidad. De eso estamos seguros. Sin embargo, esperamos los resultados de su primera revisión. Para esta segunda semana nos hemos planteado el comenzar a construir una rutina. Comenzar la educación de forma proactiva.
2. Cosas que no han funcionado. Desde el sábado en la tarde Isabel ha estado muy inquieta. A pesar de que ha dormido bien en la noche del sábado, durante el día le ha costado mucho dormir y está muy excitada. Sospecho que ha recibido demasiada estimulación durante el fin de semana, por lo que será muy difícil dormir hoy domingo (uff!). Hemos pensado que es necesario controlar un poco el ambiente que la rodea, haciéndolo más tranquilo, hasta encontrar el punto en que no se vea afectado su descanso (y el nuestro)
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José Antonio
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sábado, septiembre 22, 2007
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Etiquetas: lactancia materna, semana uno